Once meses sin dormir más de dos horas seguidas. Mi hijo completamente dependiente del pecho para dormir. Vivía exhausta, irritable, sin poder ser la madre que quería ser.
Las analíticas salieron con valores preocupantes. El médico me recomendó destetar. Era lo último que quería. Pero tampoco podía seguir así.
Encontré una asesoría de sueño. Mi hijo durmió solo el día 2. Durmió toda la noche el día 4. «Me lo cambiaron«.
Me enamoré del mundo del sueño infantil. Me formé durante mi segundo embarazo. Y ahora ayudo a otras familias a encontrar esa misma salida.